╠═══════════╣ BIENVENIDA ╠═══════════╣
La administración del sitio web de la Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín cesó en 2016 tras el cierre de la misma en otoño del 2015
El archivo vivo de un proyecto compartido: Entre 2007 y 2015, la Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín fue mucho más que un espacio físico: fue un punto de encuentro para la creación, un hervidero de ideas y un hogar para quienes creían en el arte como forma de vida. Su sitio web, alojado en casadelartista.com.mx, construido sobre WordPress, fue durante casi una década la ventana digital de ese sueño colectivo. Pero todo proyecto tiene un ciclo. En otoño de 2015, la Casa ubicada en Blvd. Independencia #220 Ote. esquina con C. González Ortega cerró sus puertas. Al año siguiente, el sitio web dejó de estar disponible. Sin embargo, lo construido no desaparece del todo cuando hay memoria que lo sostiene. El testimonio en la red al día de hoy para quien quiera asomarse a lo que fue aquel espacio, puede hacerlo a través de dos puertas:
La primera es el Internet Archive, a través del servicio Wayback Machine, que conserva una copia del sitio tal como lucía en diciembre de 2014:
🔗 https://web.archive.org/web/20141218141635/http://casadelartista.com.mx/
Allí puede verse la imagen de lo que fue, aunque sin su completa funcionalidad. Es una imagen congelada en el tiempo, pero con valor testimonial.
La segunda, más viva y en movimiento, es este blog.
De WordPress a Blogger, la memoria volvió a migrar. Antes de migrar a un servidor de hospedaje WordPress, la Casa del Artista tuvo su primera semilla digital en Blogger, la plataforma de Google. Aquella versión inicial fue creada y administrada por Miguel Espino, quien también estuvo a cargo del sitio posterior en WordPress durante todos sus años de vigencia.
Cuando el proyecto cerró, Miguel asumió una responsabilidad que nadie solicitó, pero que el corazón le dictó: conservar el archivo. No como museo estático, sino como testimonio vivo.
Parte del contenido del antiguo servidor WordPress donde se hospedaba fue recuperado y se mantiene un enlace en este blog. Sí, algunos enlaces siguen apuntando a dominios que ya no existen; otros llevaban a sitios personales de creadores, a cuentas de Tumblr, a galerías de Flickr. Son huellas de una época, caminos que alguna vez llevaron a alguna parte. Pero lo esencial está aquí: más de la mitad del contenido original, preservado como testimonio.
Un archivo con propósito: Las obras que aquí se muestran forman parte de ese acervo. Corresponden a registros y desarrollos realizados por Miguel Espino durante su participación en el proyecto, así como a su labor de administración de ambos sitios web. Pero es importante subrayarlo: los derechos de las obras pertenecen a sus respectivos autores.
Este espacio no tiene fines de lucro. No busca revivir lo que fue, ni reemplazarlo. Su propósito es más humild e y, a la vez, más profundo: ser un recordatorio, un homenaje, una constancia de que la Casa del Artista existió, de que hubo personas que crearon, compartieron y construyeron comunidad.
Memoria en movimiento: Hoy, este blog es una especie de archivo, sí, pero también es una declaración: la memoria no es solo guardar, es mostrar. Es tender un puente entre lo que fuimos y lo que vendrá. Para quienes formaron parte de aquel sueño, esto será quizás un espejo. Para quienes lleguen por primera vez, una puerta de entrada a algo que ya no está, pero cuya huella merece permanecer. La Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín cerró en 2015. Pero no del todo, pues aquí sigue y se mantiene. ¶
“Tras los pasos de luz", exposición fotográfica que se expondrá en el Isauro Martínez
Recordando a Rogelio Madero
Algunas de sus obras están entre las pertenencias de connotados políticos estadounidenses y mexicanos. Incluso la Reina Isabel II cuenta con una de ellas.
Rogelio Madero. Fotografía de Mariano Aparicio |
Antes de su retorno vivió por muchos años en Albuquerque, Nuevo México. Había adquirido fama mundial por la calidad de sus esculturas. Algunas de sus obras están entre las pertenencias de connotados políticos estadounidenses y mexicanos. Incluso la Reina Isabel II cuenta con una de ellas.
A finales de ese año de 1991 decidió traer él mismo parte de su herramienta de trabajo en una camioneta con un gran remolque. Lo esperé en el lado mexicano del Puente Colombia en Nuevo León y lo llevé a Bustamante para que descansara.
Allí le presenté a mi madrina, la gran promotora social Lucy Herrera. La primera credencial de elector que tuvo Rogelio la obtuvo en ese municipio que siempre abre sus brazos a los buenos visitantes.
Para este personaje su proyecto inmediato era establecer una escuela de escultura en Monterrey y el mejor lugar para ello fue el Parque Fundidora, que dirigía entonces el innovador Jorge Fernández, un funcionario inusual por su apertura y creatividad.
Así es que Rogelio, ya de 55 años pero con una gran vitalidad, se instaló en ese emblemático lugar para realizar obras monumentales que afortunadamente subsisten, salvo la bella escultura El Rehilete que desapareció del Parque Niños Héroes de la ciudad de Monterrey.
No logró consolidar en el Parque Fundidora su escuela de arte y diseño y se trasladó a su lugar de nacimiento. Ya en Torreón, su amigo el empresario Pedro Luis Martín Bringas le ofreció la dirección de la Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín y allí Rogelio estuvo varios años hasta que estableció, en un espacio muy digno, su taller que también funcionó como escuela privada de escultura y diseño.
Prácticamente un poco más de diez años duro el reencuentro de Rogelio con su terruño y allí hizo pronto amigos dentro del gremio empresarial de la CANACINTRA siendo un hombre muy querido y respetado. En este tiempo, validó su querencia por la Tierra a través de su contacto con actividades locales que organizaban ambientalistas “también amigos suyos” y en las que participaba ampliamente. En ese tiempo creó la escultura Manto de la Virgen, que ya constituye un ícono para los torreonenses.
La última vez que lo vi fue en febrero, pues lo invité a asistir a la presentación de la campaña Yo con Jimulco que la Fundación Mundo Sustentable de la mano de la Fundación Jimulco organizó en el Museo Arocena. Rogelio estaba comprometido con esta reserva municipal y anhelaba establecer allí un taller para enseñar sus conocimientos a los pobladores de esta parte de Torreón insuficientemente comprendida y apoyada por sus ciudadanos.
Su hijo mayor, del mismo nombre y de profesión médico, estaba dispuesto a acompañar a su padre para emprender los trabajos del taller y con sus utilidades apoyar la reforestación de este lugar.
Mi insustituible amigo, el arquitecto y escultor Rogelio Madero De la Peña nació en Torreón, Coahuila, el 25 de septiembre de 1936. Al morir en esa misma ciudad el pasado 1 de mayo, contaba con 78 años de edad de los cuales 55 los dedicó a su profesión. Recibió reconocimientos internacionales, nacionales y locales por su arte. Hizo prometer a Elvia, su viuda, y a sus tres hijos, Rogelio, David y Daniel, que pidieran a quienes quisieran enviar flores a su última morada que hicieran mejor un donativo a la Fundación Jimulco A.C. en la cuenta número 405 492 8064 del banco H.S.B.C.
Era de pocas palabras, las suficientes, y aunque era de carácter férreo, Rogelio fue todo un caballero con sus jeans holgados y tirantes, con la barba casi blanca y una risa sincera cargada de picardía que aparecía de pronto, para quedarse.



