La inauguración de la exposición “La dolorosa celeridad de la belleza”, Mínima retrospectiva de Héctor Moreno Robles, se llevará a cabo el sábado 13 de enero a las 17:00 h, en el Centro Cultural de Real de Catorce, entrada libre.
Esta exposición consta de obras fotográficas, escultura, libros, poesía y máscaras, siendo la primera actividad de este año en el municipio de Catorce, ubicado en el altiplano potosino.
Héctor Moreno Robles, es originario de Gómez Palacio, Durango, egresado de la Universidad de Chihuahua, como Ingeniero Zootecnista, y estudios fotográficos realizados en Darwin Territorio Norte de Australia, ha viajado a través de 80 países por los cinco continentes durante 12 años. Ha montado 50 exposiciones fotográficas en galerías, universidades, bancos, entre otros recintos, ha publicado 14 libros, algunos en coautoría con artistas de la plástica como pintura, escultura así como de literatura.
Actualmente vive en Real de Catorce, y tiene en puerta la publicación de “La dolorosa celeridad de la belleza” cuyo contenido es material fotográfico, anécdotas y poesía corta.
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‘La dolorosa celeridad de la belleza’ en Real de Catorce
Henry Reyes comparte su talento multidisciplinario en exhibición
El artista lagunero inauguró la muestra ‘Alas para volar’ en el Recinto del Patrimonio Cultural Universitario, en la que hay más de 30 años de trayectoria.
| El artista lagunero no exponía en Saltillo desde el año 2017. Esta es su sexta muestra pictórica en la ciudad. FOTO: OMAR SAUCEDO. |
“Alas para volar” del artista torreonense Henry Reyes, que se inauguró este jueves en el espacio perteneciente a la Universidad Autónoma de Coahuila, está integrada por piezas que dan cuenta de esta labor artística comprometida con la técnica, la práctica y la expresión.
“Creo que es una evolución todo esto, son voces internas, lo que traigo dentro y que ahora son plasmadas en estas obras y creo que no me puedo encasillar en una corriente, traigo muchas maneras de expresión muy diversa pero no se pierde la esencia, esa es la misma”, compartió el autor en entrevista con VANGUARDIA.
El pintor recordó que hace más de tres décadas inició su paso por el arte a través de la acuarela, la primera técnica que dominó. De por sí versátil, pero complicada, le permitió explorar sus capacidades y potencial.
| La acuarela fue la primera técnica que dominó. FOTO: OMAR SAUCEDO |
Sin embargo, con el tiempo descubrió que no le gustaba encasillarse y limitarse a una sola posibilidad, de ahí que empezara a estudiar en otras disciplinas, a dominarlas y, eventualmente a combinarlas.
“Cuando ya tienes algo muy dominado llega el momento de empezar a experimentar con otras técnicas o mezclarlas. A veces parece que todo ya está hecho pero creo que hay algo muy importante en poder mezclar”, expresó.
| La experimentación le ha permitido encontrar nuevas formas de expresión en su obra. FOTO: OMAR SAUCEDO |
En una de las obras, por ejemplo, ensambló una pintura sobre caballos con unos bustos de este mismo animal que había tallado en huesos de aguacate años atrás. Para él, consideró, la mezcla también traspasa la frontera del tiempo.
Las piezas, que a su vez abordan una amplia variedad de sujetos y temas, se encuentran a la venta.
'Clausurado', la exposición fotográfica de Héctor Moreno sobre la antigua zona de tolerancia en Torreón
Se trata de una documentación fotográfica, histórica, artística y literaria, que funge como vestigio de lo que fue.
Entre los años 1987 y 1991, el fotógrafo Héctor Moreno Robles cargó su cámara y se dirigió a la antigua zona de tolerancia, ubicada en los terrenos donde hoy se asienta el Parque Fundadores. Entre la luz de los arrabales y el anonimato de la noche, enfocó su objetivo para hacer capturas. El lugar fue clausurado hace 32 años, por lo que sus imágenes son unos de los pocos testimonios que sobrevivieron al tiempo.El artista está en la galería de Casa La Morelos (espacio independiente instalado en la antigua Casa Tueme, avenida Morelos entre Valdez Carrillo y Zaragoza, en el centro de Torreón). Ha inaugurado ‘Clausurado’, una exposición conformada por alrededor de 24 fotografías, tomadas desde la ilegalidad con una cámara Minolta. En palabras de Pamela Meraz Taboada, curadora de la exposición, se trata de una documentación fotográfica, histórica, artística y literaria, que funge como vestigio de lo que fue la también llamada ‘zona roja’.
“La zona de tolerancia era un lugar conocidísimo en toda la república. Era famoso. Todos los intelectuales que llegaban aquí (gente de teatro, escritores, fotógrafos) siempre querían ir a ese lugar para conocerla”, indicó Héctor Moreno en entrevista tras la inauguración acontecida el pasado jueves.
El fotógrafo la describe como un sitio surrealista. Había establecimientos decorados con murales, cuya autoría correspondía a pintores anónimos. Recuerda a los clientes de las cantinas, los cortejos, la bohemia popular, la prostitución, la violencia y la decoración.
“Fue cuando empecé a registrar todas estas imágenes, unas interiores en 1987. Y en 1991, cuando Carlos Román Cepeda (entonces alcalde de Torreón) clausuró la zona de tolerancia, fue cuando fotografié todos los murales, que son obras de arte”.
Otro factor que marca a la muestra es el empleo de los colores. En sus instantáneas se muestran espectáculos no visibles en otras partes de la ciudad, imágenes donde el autor muestra su destreza en el manejo de la luz y el tiempo limitado.
“Lo sorprendente del lugar, lo típico de un lugar como la zona de tolerancia, donde se vendía sexo, donde se vendía alcohol, incluso había violencia. Hubo muchas mujeres que las maltrataban, que las golpeaban, que las asesinaban, pero eso se callaba.”
Cabe señalar que la inauguración de ‘Clausurado’ contó con la presencia de Pamela Meraz Taboada, curadora de la muestra; Carlos Román Cepeda, exalcalde de Torreón; Cinthia Gaspar Montero, directora del Archivo Municipal y la señora Benita, residente de la zona y quien laboró vendiendo ropa y rentando cuartos a las mujeres que ahí trabajaban.
“Es un mensaje para las nuevas generaciones de que el lugar existió. Eran otros tiempos, totalmente diferentes”, concluyó el fotógrafo.
Cortesía: El Siglo de Torreón/Saúl Rodríguez
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El misticismo de lo tangible
Desde niña Liliana dibujaba y esa era su manera de expresarse, ya que es muy callada. La dificultad de la vida la fortaleció y la hizo no abandonar la pintura.
Su primer cuadro fue “Serenata Nocturna”. La artista empezó participando en concursos de pintura, de los cuales ganó la mayoría en su ciudad natal. Así fue tomando confianza y empezó a pulir más su estilo del que ahora considera es impresionista, porque le gusta la expresividad y tiene mucho movimiento la pintura.
“Yo sigo mi instinto, no lo planeo y el resultado de mi pintura es bueno”.
En el año 2009 entró a la casa del artista “Ana Mary Bringas de Martin”, que le sirvió de plataforma y como inspiración al codearse con los mejores pintores de su localidad.
La artista lagunera ha participado en diversas exposiciones, organizadas en plataformas como la Casa de la Cultura, Aeropuerto Francisco Sarabia, la Presidencia Municipal de Torreón, Universidad Autónoma de Coahuila, en la Casa de la Cultura de Real de Catorce; San Luis Potosí, en la Casa del Cerro, en el Teatro Isauro Martínez, en el hotel Marriott y en el hotel Crown Plaza.
Actualmente Liliana expone algunas obras en la galería la AURORA y en la Galería 910 en San Miguel de Allende, México. Aceptaron también su obra en la Galería AGORA de Nueva York y acaba de participar en la Feria IMAF México Internacional.
Liliana Barrera Jayme es una mujer muy reservada y la pintura es un confidente y cómplice que le da oportunidad de expresarse. Curiosamente también es atleta y dice que son sus compañías favoritas.
“Para poder pintar, necesito forzosamente entrenar, hacer ejercicio, y una vez que termino, me desconecto de todo y me pongo a pintar”.
El tema que más favorece a Liliana Barrera es el paisaje que interpreta con pinceladas, unas con sentido y otras sin sentido, causando así un efecto especial en la pintura.
“Me gusta pintar cosas de otra época, imaginarme que estoy en ese momento, ya que soy un alma vieja”.
Su paleta dominante son los verdes ocres y azules y su intención no es ser realista, sino esconder su método intuitivo.
La lagunera enriqueció sus conocimientos cuando tuvo la oportunidad de tomar cursos en la Real Academia de San Carlos en la Ciudad de México, en el año 2020, año de la pandemia mundial, etapa a la que considera que la sacó de su confort y la hizo valorar más su don de la pintura y así entrar de lleno al mundo del arte.
“La Academia de San Carlos representó para mí una gran experiencia, ya que me enseñaron las técnicas antiguas de manera muy profesional”.
A Liliana la pintura le ha abierto muchas puertas, pero sobre todo le ha dado sentido a su vida: “Es un don que Dios me regaló y me ha traído muchas satisfacciones. Me ayuda a descubrirme, a probarme, exigirme, a no conformarme y a ser yo misma”.
También, la pintura le enseñó que hacer cualquier cosa bien no es suficiente, se trata de hacerlo con excelencia y es un compromiso que siente con ella, con la vida y con Dios: honrar su don.
El monumento que recuerda a los héroes
El escultor lagunero Álvaro Castaño Orozco comparte los detalles de su reciente obra.
Alvaro Castaño Orozco es un escultor y pintor lagunero que fundo su inspiración en la cultura taurina, también tuvo influencia del pintor coahuilense Pancho Flores y del escultor Raymundo Cobos Reyes. En su basta carrera, ha tenido permanencia en los proyectos de artes plásticas que surgen en la ciudad de Torreón.
Así, Castaño Orozco fue el artista elegido para llevar a cabo el monumento de la explanada de los Niños Héroes que en 2020 comenzaría a construirse en la Plaza de la Tortuga. La idea original pretendía realizar una réplica del monumento que se encuentra en el Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México.
Sin embargo, el lagunero propuso imprimir un sello propio y compitió junto a cinco escultores más por el proyecto. La idea de Castaño Orozco consistió en añadir detalles que la distinguieran de su similar en la capital mexicana.
Así, añadió movimiento a las alas de las águilas y giró su cabeza en distinta dirección. Su intención era añadir algo de su ser en la misma.
El monumento consta de seis columnas (una por cada héroe), cada una de ellas incluye una escultura en bronce a la cera perdida con forma de águila, cuyo peso oscila en los 110 kilogramos. En la cima de cada columna se pueden apreciar llamas de tipo prehispánico con un peso aproximado de 70 kilogramos.
Parte de las piezas fueron fundidas en Ciudad de México y otra parte en Torreón. "Todas están retocadas a mano, por eso las seis podrían ser consideradas originales, porque son diferentes completamente. A lo lejos se ven muy parecidas, pero como se retocan a mano, no puedes retocar igual, nunca".
El monumento comenzó a instalarse en la explanada de la Plaza de la Tortuga durante el mes de agosto. Aunque el proceso total de la obra, desde el boceto hasta su inauguración el pasado domingo 13 de septiembre, empleo alrededor de cuatro meses.
"A la columna le hicimos una base de modo que llegáramos y empotráramos por la parte de atrás el ala del águila, que esta cayera y embonara en el cuello. Tuvimos que pensarla un tiempo porque la altura igual en todas era importantísima. Entonces, diseñamos ese tipo de brazo para ponerlo en la columna y llegar con la figura y nada más que cayera".
El escultor comparte que la parte detrás del águila se encuentra hueca, como tradicionalmente sucede con las esculturas de bronce. Este diseño fue adecuado para lograr el ajuste en la columna. Así, las flamas y las águilas se encuentran dirigidas a un mismo punto.
Castaño Orozco señaló que la obra necesitará algunos cuidados con el paso del tiempo, pues la tierra y el clima de la región podrían afectarla en menor medida, lo que se podría resolver con una limpieza sencilla.
Para el lagunero, trabajar la escultura con un tema nacional representa un sentir importante. "A parte de que te da el nombre, en todas nuestras piezas nos entregamos, al menos yo como artista (…) entregarse a hacer una pieza a la que le dejas algo tuyo, es una sensación muy especial. El que esté en un lugar público, como esa y como otras piezas que tengo, pues deja más satisfacción porque la gente ha tenido buena respuesta con respecto a la obra. Eso te llena de satisfacción; te comprometes con tu pieza, te comprometes con la gente que te confía el trabajo y tratas de hacerlo de lo mejor posible".
Por último, mencionó que, al contrario de obras pasadas, este proyecto fue diferente porque contó con la participación de sus hijos. Situación que tildó a las esculturas con un carácter especial, pues su familia lo acompañó durante todo el proceso, desde que se modelaron las piezas hasta su instalación en la Plaza de la Tortuga.
"Fue un proyecto de estar con mis hijos todas las tardes. Trabajar juntos fue muy especial en ese sentido".








